Yo no soy la pila de agua con mosquitos detenidos
ni el rebozo que pediste atarde y te pusiste.
Soy la yerba motora
única referente
que suena como alarma
en la que te perdiste,
no escuchaste
y no logró despertarte
de ese pinchecito sueño del desierto
en donde un hombre pequeño, lejano y solitario
de pronto lo tuviste frente a ti
dentro de acorralados muros
en un cuarto que los encerró
hasta el sudor nervioso.

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